Existencia de diferentes tipos de calentamiento global

(por Dolores Gadea y Jesús Gonzalo)

Según el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), el estudio del cambio climático, y en particular del calentamiento global (GW), implica un cuidadoso análisis de las siguientes cuatro cuestiones o preguntas secuenciales (i) ¿Qué tipo de GW existe? (ii) las causas del GW (¿se debe a las actividades humanas?); (iii) los efectos económicos del GW; y (iv) las políticas económicas para mitigar estos efectos. Evidentemente, determinar el tipo de GW es crucial para las siguientes cuestiones de la cadena. El objetivo de este documento («Tendencias de las características distributivas: Existencias de calentamiento global», de Gadea y Gonzalo en el Journal of Econometrics, 2020) es ofrecer una respuesta completa a la primera cuestión analizando todas las características de la distribución de la temperatura y no sólo la media (pensemos en la evolución temporal de la distribución de la renta). Investigamos estas características introduciendo una metodología novedosa que las convierte en objetos de series temporales y por tanto podemos aplicar todas las herramientas existentes de la Econometría de Series Temporales.

 

De este modo, podemos analizar fácilmente el comportamiento de la tendencia de diferentes cuantiles y diferentes medidas de dispersión de la distribución de la temperatura y no sólo la evolución de la media, como se hace en la mayoría de la literatura estándar. De acuerdo con nuestra definición de Calentamiento Global (GW se define como la existencia de una tendencia creciente en alguna de las características que miden la tendencia central o la posición (cuantiles) de la distribución de la temperatura global) este análisis de tendencia es crucial para determinar la existencia y el tipo de GW. El artículo propone una prueba sencilla y robusta para determinar la existencia de una tendencia en una determinada característica de distribución de la temperatura Ct (cuantiles, medidas de dispersión, media, etc.): Hacer una regresión de Ct sobre una tendencia lineal y probar si la pendiente es igual a cero. Si se rechaza esta hipótesis, entonces hay una tendencia (hay calentamiento) aunque no sabremos exactamente qué tipo de tendencia (lineal, cuadrática, logarítmica, etc.)

 

Para mostrar la generalidad de nuestros resultados, implementamos dos aplicaciones: una con N observaciones de series temporales para cada año t, y otra con N observaciones de corte transversal, también para cada año t. En ambas se puede estimar fácilmente cualquier característica distributiva de la temperatura año a año. La primera aplicación estudia el comportamiento tendencial de las características distributivas de la temperatura en el centro de Inglaterra desde el 1 de enero de 1772 hasta el 31 de octubre de 2017. En la segunda aplicación, se analizan las temperaturas globales a través de diferentes estaciones en los hemisferios norte y sur para el período 1880-2015. Las dos aplicaciones conducen a resultados de tendencia similares, que pueden resumirse como sigue. En primer lugar, existe una tendencia en la mayoría de las características consideradas (existencia de calentamiento). La tendencia en los cuantiles inferiores es más fuerte que la de los cuantiles medios y superiores de la distribución de la temperatura (heterogeneidad climática). En segundo lugar, las medidas de dispersión como el rango intercuartil (iqr), la desviación estándar (std) y el rango (max-min) muestran una tendencia negativa. Por lo tanto, concluimos que el GW (y el Calentamiento Local) no es sólo un fenómeno de aumento de la temperatura media, sino también de un aumento mayor de las temperaturas más bajas, lo que lleva a una disminución de la dispersión. Ignorar esto podría tener graves consecuencias para los análisis climáticos. Por ejemplo, una aceleración del deshielo mundial provoca un aumento del nivel del mar que, a su vez, incrementa la erosión costera y eleva las mareas de tempestad, ya que el calentamiento de las temperaturas oceánicas crea tormentas costeras más frecuentes e intensas. Este riesgo climático repercute en la cuestión (iii) al aumentar el riesgo económico.

 

La existencia de heterogeneidad climática (los cuantiles inferiores y superiores corresponden a regiones diferentes) indica que las políticas de mitigación deben constar de un componente común para todo el Globo y un elemento idiosincrásico centrado en la región de interés.

 

Basándonos en nuestros resultados, este trabajo termina sugiriendo que los futuros acuerdos internacionales sobre el clima deberían considerar recomendaciones para toda la distribución de la temperatura y no sólo para la media como hacen los acuerdos actuales.